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Consejos Nutrición – las mantecas
Publicado por admin en Nutrición, alimentación, grasas el septiembre 4th, 2011
La manteca descremada es buena para untar, para comer durante las dietas, pero no para cocinar, ya que posee elevados niveles de agua en su composición.
No utilice la manteca para preparar la sartén antes de cocinar un huevo frito. Si se cocina manteca a temperaturas muy elevadas, esta se ennegrece, se descompone y pierde gran parte de sus cualidades biológicas.
No exponga la manteca mucho tiempo al aire o a la luz, ya que esto produce la oxidación de su capa superior. Cuando esto ocurra, raspe y tire la zona rancia.
La mejor forma de mantener bien la manteca es conservarla en su paquete original bien cerrado, y no en mantequeras, que favorecen la oxidación.
Las mantecas descremadas o semi-descremadas poseen una elevada proporción de agua en su composición, lo que disminuye su durabilidad. Para contrarrestar este efecto, los productores deben agregarle diferentes conservantes y aditivos. Por ello, si usted quiere comer manteca de mejor calidad, consuma menos de la común. Ahora, si usted es de los que aman comer con mucha manteca, utilice el doble de cantidad de manteca descremada.
Acumulación de grasas
• Las dietas muy bajas en calorías, estos regímenes, a la larga, hacen más difícil el control del peso porque cuando se reduce en forma drástica el consumo de calorias, el organismo no sólo pierde grasa sino también
• Las bebidas alcohólicas. ¿Qué dice la etiqueta d3 su cerveza? Cero grasas, ¿verdad? Sin embargo, el alcohol aporta calorías: cada gramo de alcohol brinda al organismo 7 kllocalorías y si se tiene en cuenta que cada gramo de grasa aporta 9 kilocalorías, se puede concluir que el aporte calórico es casi como el de la grasa. Además, cuando se ingiere un exceso de calorías provenientes de los alimentos acompañadas de alcohol, se depositan como grasa.
• El hábito de fumar:, muchas personas mantienen el perjudicial hábito de fumar porque temen dejarlo y aumentar de peso. Sin embargo, numerosos estudios sugieren que los fumadores tienen más grasa en el abdomen, de forma que, aunque usted podría aumentar algunos kilos, si dejara de fumar, es muy probable que éstos no se acumulen en el área abdominal.
• La combinación de azúcar y grasa.
aparentemente, el dúo de azúcar y grasa tiende a incrementar el volumen del área abdominal de esta forma: cuando el azúcar llega al torrente sanguíneo, el organismo responde liberando un flujo de insulina. Esta insulina hace que las células grasas se activen y hagan depositar en ellas al azúcar como grasa y a las grasas como tales. De esa manera, la grasa de las hamburguesas y las tortas de chocolate van directamente a almacenarse en ellas. Reduzca la grasa en su dieta y esto no sucederá con tanta frecuencia. Y si consume grasas, trate de no combinarlas con azúcar.
• La natación, este es un ejercicio completo: promueve el movimiento de brazos y piernas, no es agotador y contribuye a la salud cardiovascular. Sin embargo, en cuanto a la eliminación de grasa, la natación no se halla en los primeros puestos. Los investigadores no están seguros de la causa. Pero sugieren que nadar en aguas frías aumenta el apetito y el cuerpo acumula grasa, como un mecanismo para conservar el calor, en lugar de quemarlas como energía. No obstante es posible convertir la natación en un deporte que elimine las grasas si aplica la variante del entrenamiento por intervalos. En lugar de nadar durante 30 minutos seguidos a una Intensidad moderada, pruebe esta combinación: después de diez minutos de calentamiento, aumente la velocidad durante cuatro vueltas, y redúzcala nuevamente durante otras cuatro.
Las Grasas
Las grasas:
Antes que nada hay que diferenciar entre las grasas saturadas y las insaturadas. Las primeras provienen del reino animal y su consumo está relacionado con un aumento del colesterol sanguíneo (LDL) y la aparición de enfermedades cardiovasculares.
Los ácidos grasos insaturados provienen en general del reino vegetal -excepción hecha por el pescado, muy rico en poliin-saturados- y se los asocia con mayores niveles de colesterol bueno (HDL) y menor inci dencia de trastornos cardíacos por su acción protectora. Por esta ra :ón, hoy en día se tiende a disminuir la ingesta de las grasas saturadas.
En relación a la dieta, el porcentaje de grasa recomendable recién se completa después de determinar las cantidades necesarias de hidratos de carbono y pro teínas.
Si bien es cierto que la grasa no debe superar el 30% de las calorías totales es interesante saber que son indispensables para el organismo porque aportan al cuerpo ácidos grasos esenciales (ácidos linoleico y linolénico) para mantenerlo sano.
Además, junto con los hidratos de carbono constituyen una fuente de energía. Completada la distribución armónica de los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas, se fijará el valor vitamínico y mineral de la dieta prescripta, así como también las características fisicoquímicas y la distribución de los alimentos para el día.








