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Preguntas sobre sistema inmunológico
Publicado por admin en Gripe, Salud, Salud Física, actividad física, defensas el enero 12th, 2012
SISTEMA INMUNOLOGICO
¿Por qué a veces nos dan ataques de estornudos y no podemos parar?
Esta seguidilla de estornudos aparece por la presencia de alguna sustancia en el ambiente que nos produce alergia.
¿Siempre que tenemos angina la garganta se nos pone colorada?
No necesariamente. Una infección en la garganta la puede poner tanto colorada como blanca o grisácea. La mayoría de las veces la garganta se pone colorada porque la angina es de origen viral y produce una congestión, o sea, un aumento de sangre en la zona que provoca la llamada “angina roja”.
¿Por qué hay personas que aparentemente siempre tienen los ganglios hinchados?
Los ganglios se inflaman por procesos infecciosos cercanos o por una infección sufrida en el pasado. En estos casos el ganglio queda hinchado y, con el paso del tiempo, el órgano puede achicarse o quedar con ese tamaño definitivamente.
Hábitos pro-defensas
Publicado por admin en Enfermedades, Gripe, Salud Física el noviembre 4th, 2011
Hábitos pro-defensas
El clima frío obliga a estar alerta para cuidar la salud más que en otros tiempos. Aquí le presentamos una lista de cambios imprescindibles para no olvidar, que lo ayudará a prevenir y vencer enfermedades.
» El factor estrés: uno de los grandes “culpables de todo” de este fin de siglo, también es responsable de las “defensas bajas”, debido a que afecta el correcto funcionamiento del organismo y con ello de los órganos involucrados en la tarea de protección de las enfermedades.
Cuando una persona está estresada, el cuerpo se sobreestimula. actúa alterado y sin tiempo de absorber los nutrientes y eliminar las toxinas. Es cierto que nadie puede evitar la mayoría de los conflictos que producen el estrés, pero lo que sí es posible es elaborar un plan para contrarrestar sus efectos.
Otro factor indispensable para mantener el cuerpo depurado es beber abundante líquido, ya que las toxinas también se eliminan a través de la orina.
Por otra parte, existen alimentos que, además de nutrirlo, tienen una increíble capacidad depurativa. Agregarlos a su dieta lo mantendrá a salvo de los males que trae el invierno (ver recuadros sobre alimentos específicos).
Una vez desintoxicado y bien alimentado, su atención deberá centrarse en las costumbres cotidianas, que necesitarán adecuarse a este tiempo de indispensable prevención.
Alimentos buenos para las defensas
Publicado por admin en Nutrición, Salud, alimentación el octubre 30th, 2011
Cítricos (Limón, naranja y pomelo): Son los que poseen mayor contenido de vitamina C. Excelentes depuradores del organismo y aliados de sistema inmunológico, previenen las enfermedades de origen infeccioso.
Kiwis: uno sólo aporta las necesidades diarias de vitamina C, además de ser reconstituyente y sumamente recomendable para subir las defensas.
Cebollas: la alicina, un componente que le confiere virtudes antibacterianas y antifungicidas la convierte en un potenciador de las defensas. Además es rica en vitaminas A, C y del complejo B.
Ajo: ingerirlo asiduamente ayuda al hígado a eliminar sustancias tóxicas, además de actuar como laxante y diurético. Un gran desintoxicante, y por lo tanto, amigo de su sistema inmunológico.
Tomate: es antiinfeccioso, diurético, y contiene vitamina C.
Espinaca: aporta vitaminas A y C, y su alto contenido de hierro la transforma en una enemiga de la anemia. Favorece el sistema digestivo y es depurativa.
Legumbres: ricas en vitaminas y reconstituyentes, son diuréticas, laxantes, y muy nutritivas.
Fibras: aportan el ingrediente desintoxicante que toda dieta necesita.
Los Oligoelementos – Escudos Protectores de la Salud
Publicado por admin en Salud, Salud Física, en adultos, en la tercera edad, en niños el abril 17th, 2011
OLIGOELEMENTOS: LOS ESCUDOS PROTECTORES
Cuando hay un déficit de aporte en zinc, se comprueba en los anímales una atrofia de los órgafí’os lmfoides, aquellos donde se concentran los linfocitos T, agentes inmu-nitarios de una alta actividad.
En el hombre, quienes tienen déficit de zinc, presentan siempre infecciones de más larga duración. Y desde que se sabe que las heridas y quemaduras cicatrizan más rápido gracias a los aportes de zinc, por vías generales o locales, se concluyó definitivamente que este oligo-metal, es digno de tenerse en cuenta en todos los casos de infecciones, principalmente las de la piel. Las infecciones cutáneas en invierno generalmente atacan muy fuerte.
Esto sucede en buena medida por el hecho de que en la estación fría se transpira menos: Y se sabe que la transpiración lleva anticuerpos que protegen a los teji-os cutáneos. En la lucha antinfecciosa hay otros oligoelementos que nos pueden ayudar. El selenio por ejemplo, sobre todo asociado a la vitamina E refuerza las respuestas inmunitarias posterior a las vacunaciones.
En oligoterapia, las prevenciones de infecciones se efectúan por la prescripción de manganeso, cobre o de calcio, cobre, zinc, a razón de dos veces por semana y en alternancia antes del invierno. El magnesio que no imita sus efectos al sólo dominio neuromuscular se considera muy útil para prevenir las infecciones virales, en particular la gripe. Además refuerza la actividad de los macrófagos.
OLIGOELEMENTOS Y MINERALES
- Azufre: Pescados, huevos, quesos, repollo, ajo, rábano,
- Cobre: Frutas secas (nueces y avellanas), champignones, algas.
- Magnesio: Caracoles, legumbres secas, gérmenes de cereales, frutas secas, chocolate, bananas.
- Manganeso: Yema de huevo, gérmenes de cereales, remolacha, soja.
- Selenio: Caracoles, pescados, crustáceos, cereales integrales, cebollas, ananás.
- Zinc: Cereales germinados (brotes de soja, alfalfa, etc.) levadura de cerveza, espinacas, champignones, quesos.
Nota: En este cuadro solamente figuran los alimentos cuyas cantidades de vitaminas u oligoelementos son más altas en promedio que en el resto
Sistema Inmunitario – las defensas del organismo
Publicado por admin en Salud, Salud Física, enfermedades el abril 16th, 2011
Las Defensas Inmunitarias
Entre los principales agentes de nuestras defensas antiinfecciosas, hay que citar ante todo a los linfocitos que pertenecen al grupo (son entre el 15 y el 20 %) de los glóbulos blancos. Hay dos grandes tipos de linfocitos: los “B” y los “T”; uno y otro provienen del centro de la médula ósea pero cumplen destinos y roles diferentes.
Los linfocitos “B” son verdaderas tropas de choque, que se presentan primero ante todo agresor (microbios, virus, toxinas o sustancias extrañas) y son denominados antígenos.
Frente a estos huéspedes indeseables, se transforman en plasmocitos de combate. Durante la batalla, que entonces comienza a librarse, se forman con ciertas moléculas proteínicas presentes en el suero sanguíneo, llamadas globulinas, unas sustancias defensivas específicas de cada antígeno considerado. Estas sustancias forman inmunoglobulinas, más conocidas bajo el nombre de anticuerpos y están subdivididas en muchas clases, según sus actividades propias y sus lugares preferenciales de acción.
Por su parte los linfocitos “T”, tienen una vida más larga, migran en principio hacia el timo, pequeño órgano glandular situado en el tórax detrás del esternón, luego circulan en la sangre donde se acumulan hacia el bazo y los ganglios. Intervienen en las infecciones intracelulares y se sub-dividen en linfocitos T citotóxicos , es decir en los asesinos de las células infectadas por un virus. Estos linfocitos son los agentes de la inmunidad celular.
Finalmente, están los otros combatientes del gran ejército antiinfeccioso: los ma-crófagos. Son también glóbulos blancos pero de gran tamaño y con una gran movilidad, que les permite llegar a todos los lugares del cuerpo. Tienen la capacidad de englobar y digerir los residuos celulares y en particular aquellos de origen microbiano. Son los que terminan barriendo el campo de batalla.
Estos diferentes combatientes de nuestro sistema inmunitario, -linfocitos, inmunoglobulinas o macrófagos- permiten neutralizar y luego aniquilar a los gérmenes agresores.
Pero si están débiles, la infección se desarrollará y será necesario recurrir a los antibióticos. Por eso es importante mantener y multiplicar todas estas diferentes armas antiinfecciosas. Con más razón si se acerca el invierno.
Las Vitaminas – Esenciales para las defensas en Invierno
Publicado por admin en Nutrición, alimentación, vitaminas el abril 14th, 2011
Está por llegar el invierno y empezamos a temblar, no sólo de frío sino también porque una vez más nos asalta la misma pregunta, sin respuesta: ¿Cuántas gripes, resfríos; bronquitis, estornudos y demás variedades de regalos estacionales invadirán la salud y la tranquilidad de nuestra familia? Si ese es su caso, deje de preocuparse y ocúpese ya mismo para que este año la historia no vuelva a repetirse.
Como ya sabemos, los virus y bacterias pueden aterrizar en cualquier parte pero sólo consiguen vivir, reproducirse y luego atacar, allí donde encuentran el campo propicio para hacerlo, es decir en un orga-nismo debilitado. Si en cambio llegan a un campo minado, como lo es un cuerpo protegido desde todos sus frentes, les será imposible sobrevivir.
Además, la experiencia ya nos demostró que para defenderse de los gérmenes ambientales es inútil pasarse el invierno enfundados en abrigadísimos sobretodos o envueltos en kilométricas bufandas que impiden moverse con comodidad. Lo que se necesita, en realidad, es disponer de un buen arsenal de defensas inmunitarias.
Y su organismo sabe muy bien cómo fabricarlas. Lo que le proponemos en esta nota es que trate de ayudarlo a reforzar sus armas naturales, del modo más eficaz, simple y agradable. Para estar en forma todo el invierno, estimular sus defensas inmunitarias y escaparle a las infecciones, siempre al acecho, siga desde ahora nuestro plan de acción.
No podría haber una estimulación inmuni-taria eficaz sin vitaminas (en la página 49 de este mismo número encontrará la más completa guía de vitaminas que se haya publicado hasta el momento, con las dosis recomendadas y los beneficios para la salud ). Al respecto, la vitamina C goza de una reputación indiscutible porque posee la doble propiedad de ser a la vez antinfecciosa y tonificante.
Entre los vegetales frescos, el repollo y las frutas, y en particular, obviamente, los cítricos, son muy ricos en esta sustancia. Su eficacia es aún mayor porque en la naturaleza se la encuentra asociada al factor vitamínico P, lo que no sucede en las vitaminas C sintetizadas en laboratorio.
En realidad, a pesar de todas sus virtudes, en caso de infección, la vitamina C sólo interviene para favorecer la migración de las células macrófagas y no sobre la producción de los anticuerpos. No sucede lo mismo con otras vitaminas que ejercen una acción directa sobre la producción de armas inmunitarias, y por lo tanto, ante la ausencia de aquéllas, estas últimas ya no pueden atacar masivamente. Entre esas vitaminas, hay que citar ante todo a la B6 o piridoxina, B5 o ácido pan-toténico y B9 o ácido fólico.
Es así que en los sujetos sometidos a una carencia voluntaria de piridoxina, aún de corta duración, se constata una producción reducida de anticuerpos después de vacunarse. Paralelamente si lo que le falta es la vitamina B5 recuerde que la levadura de cerveza y la yema de huevo están muy cargadas con estas dos vitaminas. La vitamina B12, bien conocida como factor antianémico, interviene igualmente, pero en menor grado, en la elaboración de los anticuerpos.











