Posts con el Tag enfermedades mentales

El trance hipnótico

“Usted tiene sueño…”

En trance hipnótico, el mundo exterior se desdibuja. Hay quienes lo definen como un estado alterado de conciencia, porque ésta queda reducida a cierta sensación de ensoñación, que no es distinta, salvo por la intensidad, de quien está “ido”, como “en las nubes”.

Como la respuesta a los estímulos exteriores disminuye, la mente se concentra en algún punto específico, por inducción autohipnótica o porque la voz del hipnotizador la conduce hasta allí. Esto sólo se logra cuando el cuerpo entró en un profundo estado de relajación, que no es sueño, porque de otro modo, la persona no podría hablar ni escuchar las indicaciones.

Entonces, tanto la memoria como la autoimagen o las sensaciones corporales, entran en una dimensión que algunos llaman “cósmica” y otros comparan con los primeros vasos de alcohol. El Licenciado Emilio Aguerreberry, Director de Asistencia Psicológica Integral y docente de Salud Mental de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires la describe, en términos psicoanalíticos, como una baja de las defensas y de la represión.

Pero a partir de ese estado inicial, ¿qué?, Porque entrar en trance no es tan complicado. El punto es para qué, cómo convertir esa disposición mental en un proceso de cambio personal gracias a la recuperación de tramos olvidados del pasado, en la resolución de un síntoma físico de origen psicosomático o de cualquier otra causa.

En la práctica, son muchas las caras de esta técnica. “Control mental, meditación trascendental, yoga, visualizadones, relajación profunda… todo es hipnosis y muchos de quienes la practican no lo dicen porque no lo saben o porque la hipnosis es un tema comprometí do que genera muchas fantasías, además de que tiene que estar restringído al uso profesional”, opina el Licenciado Edgar Etkin, director del Instituto Erikson de Buenos Aires, filial de la institución internado nal fundada por Milton Erikson, el creador de una de las más modernas técnicas de hipnosis.

Ya no es novedad que muchos mensajes publicitarios o discursos políticos intentan que quien los escucha actúe en cierta dirección, aún sin tener claro por qué lo está haciendo. Por definición, la sugestión es, justamente, “dominar la voluntad de una persona, llevándola a obrar en determinado sentido”.

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Como vencer las pequeñas manías

Las pequeñas manías que tenemos todos no son rituales en un sentido exacto: son más bien hábitos que nos caracterizan. Incluso pueden integrar la lista esos pequeños automatismos que hacemos sin notarlo en absoluto, como dibujar mientras hablamos por teléfono o comernos los pellejitos de las uñas, acomodarnos la ropa o enrularnos un mechón de pelo. Las siguientes son algunas de las más comunes. ¿Usted0 ya aprendió a reconocer las suyas?

- Memorízar números difíciles: las matrículas de los autos, los números de documentos.

- Cantar en voz alta junto con la radio.

- Lustrar todos los objetos brillantes

- Tener que doblar el diario para leerlo

- Sacar las pelusltas de la ropa de lana.

- Caminar por la calle sin pisar las rayitas de las baldosas

Como vencer las manías
Una de las características de las ¡deas obsesivas es que los pensamientes se encadenan dentro de la cabeza y uno siente que no puede parar de “darse manija”. Pero siempre llega un momento en que uno hace un click y se da cuenta. El problema, sobre todo cuando la obsesión es muy aguda es que se pierde mucho tiempo.

Cuando uno está con una idea fija y puede dejar de pensar pierde al mismo tiempo la noción de lo que está pasando a su alrededor y de repente mira el reloj y se da cuenta de que se pasó tal vez horas sin hacer nada de lo que tenía que hacer.

Lo que pasa con el obsesivo es que esos pensamientos se le imponen, entonces es muy difícil que pueda parar. Generalmente tiene que pasar algo, como un llamado por teléfono o que venga alguien a hablarle para que se dé cuenta.

Detener esos rollos no es una cuestión de voluntarismo en ciertos casos. Es cuando fallan las fórmulas de autoayuda. Los pensamientos positivos son muy efectivos y pueden suplantar a los negativos sólo en los casos en que la neurosis obsesiva no se Instaló demasiado profundamente. Si la personalidad no se fijó en esa estructura entonces las técnicas de crecimiento interior o las terapias del comportamiento pueden ser eficaces para aprender a cambiar los rollos internos que nos paralizan. Pero si se trata de un conflicto más agudo lo más indicado para llegar hasta el fondo es una terapia individual sicoanalítica.

Generalmente cuando alguien tiene una colección de objetos o algún hobby al que le dedica su tiempo libre se dice de él que es un maniático o un obsesivo. Quienes lo rodean saben bien que no hay que meterse con él cuando está dedicado a su sagrado pasatiempo. No se debe interrumpirlo ni tocar sus objetos porque seguramente se molestará. Sin embargo la pasión que pone un coleccionista, aunque tenga algún rasgo parecido a la obsesión no es lo mismo.

En esos casos no podemos hablar de una patología porque se trata más bien de una forma de canalizar el deseo por algo que nos gusta. En general el tener un hobby no altera la forma de vida ni la relación con las demás personas, porque aunque uno se vuelva loco por conseguir una pieza y no admita interrupciones cuando dedica su momento del día a su pasatiempo, conoce bien los límites.

Es como el amor: uno puede extrañar mucho a la persona que ama y tener ganas de estar bastante tiempo con ella pero si quiere controlar todos y cada uno de los movimientos de esa persona y vive haciendo escenas de celos más que sentir amor está dominado por una obsesión.

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La Neurosis Emocional – enfermedades mentales

No todo lo que uno hace es para evadirse, nos explica la licenciada Stescovich tranquilizándonos sin duda, y agrega: A veces uno hace cosas que forman parte de su carácter y que lo hacen sentir bien, cómodo.

Y si no lo puede hacer se pone nervioso. Hay personas que son obsesivas de los horarios y de la puntualidad. Otras que antes de salir de su casa necesitan retocar toda la ropa con la plancha porque siempre tienen que estar impecables. Y quienes tienen el hábito de ducharse antes de salir de su casa y si un día no lo hacen se sienten incómodos.

Todas son costumbres completamente aceptables que a uno le ayudan a sentirse más confortable. El problema empieza cuando estos hábitos comienzan a tornarse imprescindibles y se convierten en obsesiones. Es decir que si uno no los cumple se angustia. Si uno está incómodo en una reunión porque no se bañó y siente que todos lo miran, no puede dejar de preguntarse si tendrá mal olor, ya entramos en el ámbito de la patología.

Todo el mundo se lava las manos para ir a comer o después de ir al baño. Pero cuando uno siente un pánico infundado a que los gérmenes lo Invadan, experimenta un asco profundo por la menor suciedad y tiene que lavarse cada cinco minutos porque no puede estar tranquilo, ahí hay que pensar en la neurosis obsesiva. Lo que guía los actos de esa persona es una idea particular que tiene acerca de la suciedad y la contaminaclón.

Habría que ver qué esta simbolizando para esa persona la suciedad, comenta la especialista. Y además se ve obligado por una fuerza interna que lo impulsa a ejectuarlo compulsivamente o a pensar esas ideas a pesar de no desearlo.

En el fondo, aclara la licenciada Stes-covich, el camino de la salud y la enfermedad es una cuestión de grado. Una cosa es tener la casa perfectamente limpia y enojarse porque alguien en un descuido tiró la ceniza al piso y otra es perseguirse o perseguir a los demás para que no muevan ni un milímetro una silla de lugar y si ocurre tener un acceso de angustia.

Evidentemente esta actitud está encubriendo un problema más Importante que hay que analizar. Uno de los momentos del día en que la gente tiene más rituales es para ir a dormir. Los chicos necesitan escuchar un cuento, que les den el besito de las buenas noches, abrazar a su osito, tener su frazadita o dejar una luz encendida. Los mayores eligen leer un libro, mirar televisión o hacer crucigramas.

Hay quienes se toman un tecito caliente y quienes eligen ese momento para hablar por teléfono. Pero cuando uno no puede conciliar el sueño sin hacer todo un ceremonial complicadísimo, como poner la ropa que se sacó de determinada manera, todos los zapatos guardados en el placar, el reloj mirando siempre hacia el mismo lado, ahí ya está haciendo lo que en sicología se llama síntoma. Es la evidencia de que hay algún tipo de problema en la personalidad que está dificultando la salud síquica y emocional.

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Una persona Obsesiva – síntomas y diagnóstico

- Pierde mucho tiempo.

- Tiene una estructura muy rígida y es muy perfeccionista.

- Es minucioso, detallista y meticuloso.

- No comenta sus ideas fijas y si lo hace le cuesta aceptar los consejos.

- Suele ser obstinado.

- Es bastante medido con el dinero.

- Tiene rituales para dormir, para comer, para cocinar.

- Es muy cuidadoso con el lenguaje: jamás dice malas palabras.

- Se controla y raramente tiene accesos de ira.

- Generalmente es pulcro.

- Se la pasa dudando y rumiando una idea.

- Tiene dificultades para pasar a la acción porque piensa mucho y nunca realiza lo que piensa.

- Tienen muchas inhibiciones para hacer algo.

- Es demasiado exigente.

- En algunas situaciones es sumamente productivo: un obsesivo que trabaja en un banco es una luz. En un lugar donde hay que tener todo separado, encasillado, archivado, ordenado, un obsesivo puede ser alguien muy creativo y sumamente eficiente pero en otros aspectos de la vida cotidiana molesta.

- Especula tanto sobre las posibles consecuencias de sus actos que finalmente se paraliza.

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Neurosis, Compulsión y Manía

NEUROSIS: obsesiva: neurosis caracterizada por obsesiones que dominan la conduca-ta. obsesiva-compulsiva: la que se caracteriza por intrusión persistente de pensamientos o necesidades urgentes no deseadaos y repetitivos que impulsaa efectuar rituales.

COMPULSION: impulso irresistible para ejecutar un acto contrario a ia voluntad del sujeto.

MANIA: preocupación obsesiva por algo. Aclaración: este término también designa otra patología que no tiene nada que ver con la nota que se define como la fase de un trastorno mental que se caracteriza por estado emocional ambliado, elación hiperirritabili-dad, verborrea o expresión aglomerada de ideas y aumento de la actividad motora; específicamente la psicosis maniacodepresiva.

- Todos tenemos nuestros hábitos y seguramente también alguna manía inocente: son ritos inofensivos que nos ayudan a que la vida se vuelva más confortable.

- Hay personas que viven mirando el reloj y otras que antes de salir de su casa necesitan retocar toda la ropa con la plancha porque siempre tienen que estar impecables.

- A los chicos, en una fase de su desarrollo, la repetición de ciertas acciones les sirve para aprender y a los adolescentes puede serles útil para asegurar su personalidad.

- El problema, sobre todo cuando la obsesión es muy aguda es que se pierde mucho tiempo.

- En la neurosis obsesiva los pensamientos se encadenan dentro de la cabeza y uno siente que no puede parar de darse máquina.

- Los hobbies y las colecciones a las que uno se dedica en forma casi obsesiva son en realidad una forma creativa de canalizar el deseo por algo que nos gusta.

- En algunas situaciones un obsesivo es alguien bastante productivo: si trabaja en un lugar donde hay que tener todo separado, encasillado, archivado, ordenado, como un banco seguramente será sumamente eficiente.

- Los rituales y ceremoniales de la neurosis obsesiva tienen algún significado latente. Habría que ver qué esta simbolizando la suciedad para una persona que no puede dejar de lavarse las manos cada cinco minutos

- Los actos y las ¡deas se repiten de un modo compulsivo, es decir que el Individuo se ve obligado a ejecutar un acto o pensar una idea a pesar de no desearlo.

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Sicofármacos – su consumismo en la mujer

Son quienes más los consumen y a la vez quienes más los recetan. Un grupo de investigadores suizos encontró en un hospital universitario que las mujeres recibían más medicamentos siquiátricos que los pacientes varones.

Sin embargo no fue éste el resultado más sorprendente puesto que en realidad sólo confirmaba las conclusiones de estudios anteriores.

Lo novedoso resultó descubrir que las doctoras recetaban los medicamentos para las mujeres una tercera parte más a menudo que sus colegas varones. El estudio consistió en registrar las recetas de sedantes, antidepresivos, ansiolítícos y antisicóticos para casi 2500 pacientes. La mitad de éstos y 9 de los 24 médicos del estudio eran mujeres.

Estos hechos permiten reconocer que las pacientes mujeres expresan su depresión y ansiedad más libremente cuando su doctor es también una mujer.

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